

A veces, lo que se desea con mucha fuerza, termina por llegar.
Es una cuestión de tiempo, entre desear algo y conseguirlo.
El problema es que ese tiempo de espera, a veces, puede ser eterno.
Cuando queremos algo, lo queremos ya, ¿por algo lo queremos, no?
La ansiedad nos envuelve, ese capricho porque el futuro sea hoy.
La incertidumbre te mata, te hace creer que eso que deseas nunca llegará. Tal vez por esa anseiedad se termina perdiendo el sueño que teníamos.
Recuerda que las cosas importantes llevan tiempo.


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